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domingo, 17 de octubre de 2010

Nostalgia radiofónica.

Os lo creáis o no, cuando yo era pequeño (finales de los 70), en mi casa no había televisor. Aún faltaba para que en el salón se acomodara un cacharro a válvulas (que tardaba mucho en encenderse -pues las lámparas tenían que calentarse-, y se apagaba muy lentamente, con un fundido a negro y un característico "piúuuuuuu"). Era en blanco y negro (el color era lujo oriental), y obviamente sin mando a distancia (pero como sólo había dos canales -UHF y VHF-, tampoco hubiera sido de gran utilidad). Cuando había problemas "técnicos", un solícito puño, bien cerrado, se prestaba a darle un buen collejón en la parte superior y, mira tú, lo que antes era una imagen rallada, ahora era el "1, 2, 3, Responda otra vez".



Pero me estoy adelantando... En aquella época, aún no teníamos "caja tonta".

Cuando nos sentábamos a comer, mi padre colocaba en la mesa un pequeño transistor portátil con el que escuchaba las noticias ("el parte", que mucha gente, sobre todo en la zona rural, solía decir). Como sintonía de Radio Nacional, había una música que se me quedó para siempre en la memoria, que a mí me parecía muy triste, y me hacía imaginar el paseo del parque de Isabel la Católica de Gijón en otoño, lleno de hojas caídas. Incluso para un niño como yo, de unos 5 ó 6 años por entonces, esa música me parecía tristísima.



El caso es que nunca olvidaré esa sintonía... Hay determinadas cosas que, siendo niños, se nos meten en la cabeza, y por mucho tiempo que transcurra, jamás olvidamos. Muchas veces están ahí, latentes, sin que nos demos cuenta de ellas, pero basta una pequeña chispa, para que un torrente de recuerdos y emociones nos vuelva la memoria y revivamos tiempos pasados...

Esta melodía no la olvidé jamas, y aún es el día de hoy que la tarareo nota por nota, y la tengo indisolublemente asociada a la imagen de mi padre escuchando las noticias en la radio (aparato que, por otra parte, no sé por dónde andará, pero tampoco olvido).

Dadas las posibilidades de internet, me dediqué a buscarla con interés (ya sabéis que recordar es volver a vivir). Por H o por B, no fui capaz de dar con ella.

Hasta hace unos días, me tuve que contentar con "tirar de disco duro" y recordarla a base de neuronas, pero por fin la encontré (y luego os cuento cómo di con ella, que es lo interesante).

A partir de 0:50, podréis escuchar la melodía a la que me estoy refiriendo (la orquestada para cuerdas y clave):



Si habéis leído el post "El tambor militar español", y habéis reparado en el carácter marcial de la sintonía que os propongo, estoy seguro que ya sabréis por dónde van los tiros...

¡Efectivamente! Se trata de una melodía que se encuentra en el manuscrito de 1761 de Espinosa, cuya copia me proporcionó la Biblioteca Nacional, y del que ya hablé en la entrada "El tambor militar español".






Imaginaos mi sorpresa cuando, puesto a tararear los diferentes toques que contiene el álbum, me encuentro con que "La Generala" se usó en la sintonía de RNE que tantos recuerdos me trae. Con esa información, encontrarla fue pan comido.

Si os fijáis, las orquestaciones para RNE añaden un compás, de manera que queden frases cuadradas de 8 compases, y no las dos frases de 7 que tiene el original.

Según la Reales Ordenanzas de Carlos III, "Quando toda la Infanteria que estuviese sirviendo en un mismo parage, bien sea en Guarnicion, Quartel ó Campo, hubiere de tomar las armas para Marcha, Revista, Exercicio, ó qualquiera otra función, se tocará por prevencion la Generala".

Podéis oir la versión de pífanos y cajas en la web cancionesdemili. Como en la anterior entrada, las discrepancias entre la interpretación y la partitura se deben a que en el archivo tocan la versión de 1769, no la de 1761. 

Nuevamente, buscando información sobre la tradición del tambor militar español, y por casualidad, me encuentro con una vieja conocida, unida de forma indeleble a maravillosos recuerdos de mi infancia.

In memoriam Secundino Fernández Vigil.


…et in Arcadia ego.
© David Valdés

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