domingo, 18 de marzo de 2012

Técnica de caja VI. "Scheherezade" a una mano.

Hace unas semanas vi un vídeo que me llamó poderosamente la atención en la web de Tony Ames, percusionista principal de la National Symphony Orchestra. En él toca el famosísimo fragmento del tercer movimiento de "Scheherezade" (Rimsky-Korsakov) usando sólo una mano.

Sabéis que siempe pruebo todo lo que signifique mejorar mi técnica o implique una nueva posibilidad de hacer música, y le doy mil vueltas hasta que me aporta algo que, hasta el momento, no figuraba en mi arsenal de recursos musicales.

Como siempre, y antes de continuar, adjunto la partitura del fragmento en cuestión:





Y, cómo no, aquí tenéis mi interpretación a una mano, emulando a Tony Ames:





Esta solución me parece francamente interesante, pues se consigue un fraseo realmente atractivo: el redoble de siete resulta en un elegante y musical diminuendo. Además, no se oye la alternancia de manos, consiguiéndose una frase verdaderamente homogénea.

Aunque pudiera parecerlo, no es especialmente difícil de tocar (siempre y cuando se sepa cómo conseguirlo). En la entrada "Técnica de caja: el redoble" traté el control sobre el rebote, y mostré un vídeo en el que tocaba hasta rebotes de ocho golpes. Puesto en contexto, lo que hago para tocar este fragmento es rebotar seis veces con la mano derecha, resolver con la mano izquierda el "seven stroke roll", y volver a tocar las últimas tres corcheas del compás con la mano derecha. También uso un recurso que expliqué en la entrada anteriormente mencionada: me desplazo horizontalmente por el parche para conseguir más fácilmente los rebotes, aunque si os fijáis, no desplazo tanto la baqueta como el señor Ames (así evito un cambio de timbre demasiado evidente).

Picado por la curiosidad, quise ver si había correspondencia visual con lo que oía y, usando un editor de audio, el resultado gráfico de esta "Scheherezade" a una mano es el siguiente (tened en cuenta que la gráfica de onda es doble porque el vídeo fue grabado en estéreo):


© David Valdés

Se pueden ver clarísimamente todos los golpes del "seven stroke roll", y también un diminuendo progresivo (observad que la amplitud de onda de cada golpe es cada vez menor). Igual que no debemos comer con los ojos, tampoco debemos "ver" la música, pero siempre es un alivio confirmar visualmente la impresión auditiva. 

Me gustaría mucho saber vuestra opinión respecto al resultado musical de esta forma de tocar. En breve actualizaré el blog con las diversas maneras de tocar este famosísimo pasaje.

¡Opinad!, ¡hacedme saber!  


…et in Arcadia ego.
© David Valdés