lunes, 11 de enero de 2016

"Los timbales y los instrumentos de percusión en la Italia del siglo XIX".

Sus Majestades los Reyes Magos de Oriente me han traido el libro "Los timbales y los instrumentos de percusión en la Italia del siglo XIX", de Renato Meucci, traducido al inglés por Michael Quinn y editado por Banda Turca.


© Banda Turca


Como seguidores del blog, ya sabéis de mi interés por las partes de timbal con "errores" y cómo las corrijo, así como mi gusto por los instrumentos antiguos y la interpretación históricamente documentada. Por eso, este libro ha sido toda una golosina que he devorado con sumo placer.

Es este libro un bocado de 92 páginas que se lee en un abrir y cerrar de ojos, tiene un tamaño aproximado de una cuartilla (lo que lo hace muy fácil de llevar y traer), es de tapas blandas, impreso en papel de calidad y con un tipo de letra y tamaño muy cómodo de leer.

Ya desde la introducción el autor nos da jugosas píldoras (la orquesta italiana de la época y sus componentes como "cantantes" que tocan de la misma manera que un cantante usaría su voz -de ahí la persistencia de los contrabajos de tres cuerdas, concertinos dirigiendo desde su atril, flautas y clarinetes "peculiares", prácticas en la percusión ya obsoletas por aquel entonces al norte de los Alpes...-), y lo que sigue es una cantidad de información muy precisa y documentada con multitud de referencias a pie de página.

Así, hay un capítulo dedicado a los timbales, los modelos que se construyeron por aquella época (de algunos de ellos di cuenta y ya mencioné a Antonio Boracchi en las entradas "Edición de partes de timbales" I, II y III ), la práctica interpretativa en estos instrumentos, notación (que implica técnica, con cosas ya sabidas como los golpes simultáneos con las dos manos en un mismo timbal o los redobles de multirrebote) y las "notas falsas".

Otro capítulo está dedicado a la Banda Turca, y desvela cosas muy interesantes, como el carácter abierto e improvisatorio de las partes, la orquestación "ad líbitum" de la sección, el concepto tras los sistri (lo que me hace sospechar que algunas ediciones que especifican "sistro" en la orquestación y se interpretan literalmente pueden estar equivocadas) y lo flexible en cuanto a reducción o ampliación de las fuerzas percusivas dependiendo de los músicos de que dispusiera el teatro donde se tocaran las obras.

Después desgrana uno a uno diversos instrumentos: la caja, el tambor tenor (que ya por entonces daba lugar a confusión y, tal y como expliqué en "El tambor tenor: ese gran desconocido", aún hoy sigue dando problemas), el bombo, los platos (y aclara enormemente lo que ahora está tan en boga de dar por supuesto que lo habitual era tocar "alla turca", dejando claro que no era así y que tampoco era una práctica del gusto de compositores/directores), el triángulo, la lira, el pabellón turco, el tam-tam y la armónica de cristal (¡quién les dice ahora a los flautistas que el solo del "aria de la locura" de Lucia de Lammermoor no fue escrito originalmente para ellos, sino para este exótico instrumento!).

Se completa el libro con un apéndice, una extensa y detalladísima bibliografía e ilustraciones interesantísimas.

El único pero que le pongo al libro es que no resuelve algo que me interesa especialmente: cómo afrontaban los timbaleros italianos de la época las notas ajenas a la armonía... Otros autores como Blades ("Percussion instruments and their history") y Pfundt ("Die Pauken") dejan claro que era práctica habitual corregirlas. En Inglaterra se hacía, en Alemania se hacía, y en Italia no fueron una excepción (tuve la suerte de recibir clases de David Searcy -La Scala- y he podido charlar con Riccardo Muti al respecto, y ambos me confirman que era práctica habitual). No me queda duda de que los timbaleros italianos cambiaban las "notas falsas" (tenían el conocimiento y los instrumentos), pero el autor no se mete en harina y me deja con ganas de saber más.

Otra cosa que no me convenció demasiado fue el capítulo dedicado al tam-tam por ser muy corto y poco aclaratorio (sobre todo en cuanto a las medidas de los instrumentos de entonces).

Pese a estos dos pequeños lunares, el libro es magnífico y lo recomiendo encarecidamente a todo aquel que tenga interés en enriquecer su lenguaje percusivo, quiera o no poner en práctica estas ideas en su quehacer diario en la orquesta. Desde luego, este libro influirá en muchas de las decisiones musicales que tome a partir de ahora cuando toque música italiana del XIX.

Lo podéis comprar online en el sitio www.bandaturca.com al equivalente de 26 francos suizos. Yo, sin dudarlo, lo incluiría en vuestra biblioteca ya.


…et in Arcadia ego.
© David Valdés